viernes, 18 de marzo de 2011

El amor de un perro


Una mañana, un joven llamado Nicolás, iba con su familia a las afueras de la ciudad, a visitar los animales en la hacienda del tío Pedro. Pero esta vez no venía solo en familia, sino con la mayoría de sus amigos del colegio, para conocer a su perra luna, de la que tanto hablaba. Al llegar a la hacienda se desilusionaron, al ver lo vieja que estaba la perrita, incluyendo su dueño.

Lunita achantada, porque no vio en lo ojos de su amo la ternura y el amor con la que siempre la miraba, se alejó del lugar hacia un sitio apartado, y dijo:- este no es el amo que yo conocí, el siempre me acariciaba, jugaba conmigo.

Sin embargo, luna después de pensar decidió darle una nueva oportunidad a Nicolás. Volvió al lugar donde estaban reunidos. Empezó hacer piruetas, a ladrar sin descanso, se revolcaba en el piso, daba vueltas como si fuera una pelota. Pero el joven estaba tan entretenido con su grupo de amigos chateando y con música a todo volumen, que no se dieron cuenta de la presencia de esta perrita.

Ella comprendió que no hacia falta en la vida de su amo, con lágrimas en sus ojos, caminando lentamente recorrió toda la hacienda. Cada lugar donde vivió momentos felices al lado de Nicolás. Decidiendo que lo mejor era partir para siempre, despidiéndose en silencio de todos, sin saber que rumbo coger.

Angela Marcela Oviedo
Grado 9-7

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