viernes, 18 de marzo de 2011

POR AMOR A CIRO


ANDRES RAMO MORA tenía 9 años y adoraba a los animales, en especial a los perros; pero sus padres de Andrés no compartían estos gustos, por una sencilla razón: Vivian en un apartamento muy pequeño pero llegaron a un acuerdo todo lo que diga Andrés pero de un tamaño proporcionado al espacio.
Andrés no dejaba de pensar en los perros hasta que un día aceptó sin permiso, un cachorro que le ofrecieron. Trataba de poner el tema del perro y el papá siempre lo cambiaba.
Andrés se armó de valor y en el momento más oportuno dijo: el perro es muy chiquito es pequeño, casi ni se ve no ocupa espacio y además puede dormir en mi cama. Por favor digan que sí. Tanto insistió Andrés que al otro día el perro pasó a formar parte de la familia le pusieron de nombre CIRO RAMO MORA, era verdaderamente pequeño.
Desde el comienzo, los engatusó a todos la mamá lo sacaba por las mañanas, y el papá lo sacaba por las noches. Tanto lo llegaron a querer que les celebraban todas las gracias hasta de crecer. Tanto creció que no cabía en el apartamento, pero ya era demasiado tarde porque ya estaban tan acostumbrados a Ciro que era imposible vivir sin él.
Le dedicaban mucho tiempo, a tanto que Andrés se siente algo desplazado. estando un día en su cuarto estudiando Ciro entra en busca de juego pero él no lo atiende, el perro se retira, al tiempo viene con una pelota para que se diviertan como siempre lo hacían en el parque. Andrés dedicado a su computador no se percata de la presencia de su perro.
Ya el cansado de tanto buscarlo para compartir esos momentos de juego. Triste y cabizbajo se sale un día de la casa sin rumbo alguno, vagando por las calles en busca de un amo que lo quiera y lo valore.

Maira Castillo Mosquera
GRADO: 9-6

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