A PUNTO DE LA MUERTE.
Creí que era la mascota más afortunada al tener lo todo: un amo, un buen hogar, una familia que me quiere y me mima. Una buena alimentación y todo lo que podría soñar cualquier perro. Recorría grandes distancias con mis amos, Andrés y Lucia; yo soy un perro de raza, labrador color café mi nombre es toby desde pequeño me han querido mucho. Lo tengo todo pero no tengo libertad de salir conocer amigos, hacer mis necesidades realmente soy feliz por fuera pero en mi interior hay gran tristeza. Además últimamente mis amos, no tienen tiempo para mí, pues prefieren la tv y los videos juegos.
Por eso decidí abandonar mi familia aunque los quiero mucho quería espacio, libertad y explorar nuevas cosas. La primera noche estuve muy asustado porque no sabía dónde estaba ni a donde ir. Tenía mucho frio y hambre pero al final pude dormir. Al otro día estaba desesperado por comer algo y tuve que rebuscar dentro de la basura. Con eso fue suficiente para resistir por el momento, pero era lógico que no era el único perro callejero que se encontraba en esa zona. Vi una manada de perros realmente desnutridos y sucios, creí que yo pronto iba a terminar así, estaban desesperados por conseguir comida me vieron y se me acercaron oliéndome, lo cual para mí no era normal ya que antes no salía de mi casa sin duda me acogieron en su manada. Pero no falta alguien que tu no le agrades, Marcus un perro de raza pitbull de un temperamento realmente fuerte, yo no le gustaba porque él sabía que yo era un perro de casa y que me debían de estar buscando. Los demás integrantes de la manada me apreciaban mucho buscaban alimento y me daban, por eso Marcus también no le agradaba mi presencia.
Poco a poco me fui volviendo flaco y sucio ya no quedaba nada en mi de cómo era antes gracias a mis amigos estaba aprendiendo a sobrevivir en la calle. Cada día aprendía más cosas, sabia donde conseguir comida y como defenderme de los enemigos; ya era un perro aventurero y no le temía a nada. Una noche mientras todos dormíamos en una casa abandonada no pude dormir pensando en mis amos Andrés y Lucia que tanto me querían y los estaba empezando a extrañar. Me levanté corrí a mi antigua casa pues ya había pasado un año no sabía si todavía se encontraban en ese lugar. Cuando llegué observé que no habían hecho el mínimo esfuerzo por encontrarme, en cambio me remplazaron con otro perro. Me dio mucha rabia y salí corriendo de ese lugar, me reuní con mi manada y esperé a que amaneciera. En ese instante veo las luces de un automóvil que venía hacia nosotros ladré repetidamente para alertar a mi manada, ya era mi manada porque Marcus había muerto en una pelea con un rival mucho más joven y agresivo. Todos despertaron e intentaron huir pero ya era demasiado tarde ya no había salida miré hacia arriba y ya tenía una gran maya cubriendo my cuerpo me levantaron lesionándome una pierna, y de la manada no se salvó ninguno. Todos estábamos dentro del automóvil queríamos escapar. En un descuido del perrero había dejado mal cerrada la reja yo empujé con fuerza y la puerta se abrió. Todos salían apuradamente, menos yo; el perrero se dio cuenta y cerró la reja y otros se bajaron a recapturar pero ya habían huido. Llegué a un lugar realmente tenebroso presentí que algo malo iba a pasar ya que mi pierna estaba lesionada y un perro lesionado no sirve, me tuvieron enjaulado por un tiempo. Llegó el momento de morir me sacaron de mi jaula me iban a sacrificar porque mi lesión era muy grave. Pero en el momento que me iban a aplicar la inyección llegó una persona llamada Henri era un veterinario que trabajaba en el sitio y buscaba una solución a mi problema y decidió adoptarme.
Ese día estuve a punto de morir y desde entonces tengo un amo que me quiere y me da libertad sin necesidad de tener todo.
Eider Serna
Grado 9-7
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