viernes, 18 de marzo de 2011

UN GRAN PERRO


En un día común y corriente un muchacho llamado Johan iba caminando hacia su casa, aburrido porque casi no tenía amigos con quien divertirse. Entonces un perro que venía cruzando la esquina lo quedó mirando, el muchacho estaba un poco asustado pensando que el perro lo iba a morder.
Pero lo que pasó fue que el perro empezó a moverle la cola entonces él Johan supo que no le iba a hacer nada. Lo empezó a acariciar y vio que era un perro juguetón entonces lo llevo hacia su casa, sin saber si su padre se lo dejaría tener.
El papá de Johan no estaba muy feliz con el perro porque era un perro que estaba muy sucio, tenia pulgas, y estaba como apestado. Johan le rogó a su papá para que se lo dejara tener entonces él le dijo que sí. El muchacho lo bañó, lo hizo vacunar y lo mandó a peluquear.

La peluquera era una amiga del padre del muchacho que al ver al perro no lo trató muy bien, pero con lo que ella no contaba era que un perro nunca olvida una cara.
Un día la muchacha que había peluqueado al perro fue a hablar con el padre del muchacho para invitarlo a su boda, pero cuando estaban sentados en la sala de la casa, el perro al verla se abalanzó hacia ella y la mordió en el brazo, entonces el muchacho lo agarró. Aunque la mordida no fue muy grave la muchacha no volvió a esa casa.
El joven estaba enojado con el perro y de castigo no lo sacaba a pasear para que no fuera a morder a alguien. El perro estaba triste y aullaba por no poder salir.
Un día el padre del muchacho estaba cumpliendo años y en un descuido el perro se salió. Al otro día cuando el joven lo fue a ver vio que n estaba y se dijo no supe perdonarlo y ahora me doy cuenta que tuve un gran perro. El perro no volvió y el joven aprendió a vivir con la ausencia de su gran amigo.

JOHAN ALEXIS CASTRO
GRADO: 9-6

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